La historia del Cilindro terminó en escombros

22/Oct/2010

El Observador

La historia del Cilindro terminó en escombros

PÉRDIDAS TOTALES
La historia del Cilindro terminó en escombros
Un incendio provocó el derrumbe del original techo del estadio municipal
22-10-10
Fue construido para albergar la 1º Exposición Nacional de Producción en 1956. Fue velódromo; fue sede del V Campeonato Mundial de Básquetbol en 1967; fue cárcel durante la dictadura; fue albergue para evacuados; fue sede de asambleas; fue escenario de grandes (y otros no tanto) artistas. Fue testigo de glorias y fracasos del básquetbol uruguayo; entre los últimos, de los destrozos provocados por los hinchas de Aguada y Goes en 2008. Un día incluso fue convertido en una piscina para una demostración de un auto anfibio “igualito al de James Bond”, recuerda Fernando, un vecino que ve por la puerta 4 lo que ahora es el Cilindro Municipal Héctor Grauert: los añicos de un monumento nacional. Un incendio en la madrugada de ayer destrozó el estadio cerrado de mayor capacidad de Uruguay. Para algunos, era una desgracia anunciada.
Pérdidas totales. Los bomberos arribaron sobre la hora 5. Casi tres horas después dieron por controlado el siniestro. Fue necesaria la intervención de dos destacamentos y otro camión cisterna. Carlos Nicola, jefe de RRPP de la Dirección Nacional de Bomberos, señaló a El Observador que al mediodía se entregó el local a los arquitectos de la Intendencia de Montevideo (IM); pero bien pudo haber dicho “las ruinas”. Por las aberturas solo se veían hierros retorcidos y escombros; los restos del estadio que pretendía volver a ser un gigante de cemento.
La única comparación que puede hacer Gonzalo Halty, director de Deporte de la comuna, fue que el Cilindro quedó como una ciudad arrasada por la guerra. “Es desolador. Estoy destruido. Es algo que nunca pensé ver”, manifestó. Jorge, vecino de toda la vida, lo contrasta con la caída de las torres gemelas de Nueva York. “Era un orgullo mundial”, afirma. El techo colgante ideado por Leonel Viera –quien proyectó el puente de La Barra– era único por sus dimensiones: 70 mil metros cuadrados. Era soportado por 260 cables.
Las pérdidas, a priori, son totales. El techo se desplomó. La zona de las gradas ardió como papel de diario. Según explicó Nicola, el incendió provocó deformaciones en las paredes por lo que hay peligro de derrumbe. Por tal motivo, se ordenó el encintado y vallado del edificio y se prohibió el ingreso. Una veintena de policías –algunos a pie y otros en moto– custodiaba el predio. En la mañana, el secretario general de la IM, Ricardo Prato, apuntó que el Cilindro “no sería recuperable”, pero Halty prefiere no adelantarse al informe técnico de los arquitectos. El edificio no estaba asegurado ni contaba con un sistema de control de incendios.
Bomberos todavía no determinó la causa. Fuentes del Ministerio del Interior dijeron que todo apunta a un cortocircuito en un transformador, seguido de una explosión por el aumento de la presión en el ambiente. Eso habría provocado el colapso del techo y la voladura de las puertas. Según Nicola, la investigación llevará “un tiempo largo”.
El final del Cilindro condiciona el futuro de los proyectos que pretendían generar un megacentro de convenciones a su alrededor. Halty anota que deberán ser reestudiados. Vecinos consultados por El Observador esperan que la IM decida reconstruirlo para revitalizar el barrio.
Lo que iba a ser. El Cilindro cerró sus puertas después de haber sido el escenario para Princesas y héroes de Disney On Ice durante las vacaciones de julio para renovar los caños de desagüe, su “problema histórico”. En marzo de 2010, las filtraciones de agua obligaron a suspender la primera final de la Liga Uruguaya de Básquetbol que iban a jugar Malvín y Defensor Sporting.
El día anterior al incendio se estaban desmontando los andamios puesto que la obra iba a terminar la semana que viene. Esta significó una inversión de US$ 600 mil que, como lamenta Halty, “en pocos minutos se fue al piso”. El próximo paso iba ser el recapado plastoasfáltico del techo, la reforma de los baños y vestuarios, la pintura interior y exterior, la caminería de los alrededores, y la instalación de nueva tecnología. “Estaba previsto hasta mejorar la acústica”, comentó Halty sobre uno de los puntos más criticados en los espectáculos musicales. Se dice que Bob Dylan espetó un “acá no vuelvo más”, luego de tocar allí en 1991.
Las últimas reparaciones se habían hecho en 2008. Ese año, el ex edil Daniel Graffigna advirtió sobre los problemas estructurales del edificio. Las autoridades de la IM lo acusaron de generar “alarma pública” antes de los recitales del elenco infantil de Patito feo.
En aquel momento, Graffigna denunció que las filtraciones estaban corroyendo la estructura de hierro y era inevitable el desprendimiento de las losetas del techo. “¿Y si esto hubiera pasado en medio de un espectáculo deportivo?”, se pregunta hoy. El diputado Javier García y el edil Juan Curbelo enviaron pedidos de informes para saber qué pasó.